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Síntomas de la crisis: ¿Tienes un cigarro?
Antes de que sigas leyendo, atrevido lector, quisiera advertirte que me he puesto un poco quisquilloso con este tema que me lleva fastidiando un tiempo y que últimamente, entre ayer y hoy, ha desbordado el menguado vaso de mi paciencia. Y es que, como el título reza, entre ayer y hoy me han pedido diez personas un cigarro: entiendo que tengamos y crisis y no haya para tabaco, ¡pero también la sufro yo malditos gorrones! Me dedicaré a hacer un análisis de los diferentes individuos e individuas (si, al parecer individua si que está aceptado) con los que me topé en estos últimos días y de su jeta más dura que el acero toledano. Y no es que me importune especialmente que una persona, visiblemente fastidiada por ser las cinco de la mañana y lleva media hora esperando un autobús me pida un cigarro: es evidente que menoscabó sus arcas en tan árdua espera, a ese se le da un cigarro encantado y con una sonrisa de oreja a oreja. Eso no me fastidia, lo que realmente me jode (si, me jode) es que haya una marabunta de personajes que han hecho del pedir tabaco su modus vivendi. En esos si que me acuerdo de su santa familia, que culpa no tiene, de tener un hijo (o hija) comúnmente conocido como Maldito Gorrón. Este rara avis (no tan rara desgraciadamente) que merodea la urbe tiene la tremenda jeta de otear quien va fumando (o no, que ya es lo más) y acercarse con un 'perdona, ¿tienes un cigarro?', sin dar un 'gracias'. Por supuesto que si le dices que no te miran con cara de asco: ¡no te jode, maldito gorrón! ¿te pregunto yo si tienes quince céntimos para pagarlo? Y no es que no tenga, que tengo, pero claro, no es cuestión de responder con un 'si tengo, pero no te voy a dar ni uno porque eres el quinto que me pide en diez minutos', porque entonces si que se cabréan: 'vamos, que tienes, pero eres un rata y no me quieres dar eh?' PUES SI, soy un rata, pero no más que tu que no compras, ¡mamón! Bueno, después del desquite os cuento las más significativas pedidas de tabaco (gorroneo) de los dos últimos días: Dia 1 (ayer): Tio con cara de fumao y voz de 'tengo mas jeta que espalda' se me acerca de soslayo mientras yo camino con mis cascos con Journey a todo meter y, al parecer, me pide un cigarro: lo cual no oigo porque estoy escuchando música. Se viene detrás de mi diciendo 'eheheheheh' hasta que por fín le oigo, apago el iPod y le digo 'Si?' (para que, ya se que me vas a preguntar maldito gorrón...), -Maldito Gorrón 1:¿Tienes un cigarro? -Yo:No, lo siento ... cara de asco y repudio por su parte (VETE A COMPRAR TABACO PUTO GORRÓN, EN EL BAR DE LA ESQUINA LO VENDEN ¿sabes que es una máquina expendedora o va a ser tu puta primera vez?) Ya se me hincharon tanto las narices que me juré que no daba un cigarro ni aunque me lo pidiera el Papa para un porro. Y así me alejo, cagándome en todo porque me han cambiado el paso, me han mirado mal y encima me han cortado la canción de los Journey a la mitad. No pasan cinco minutos y se me acerca otro, acento andaluz (de ahí la escritura): -Maldito Gorrón 2:¿Tieneh uh shigarro? -Yo:No, me quedan pocos -Maldito Gorrón 2:¿Pero arguno te quea no? ¡SERAS MAMÓN!¿No entiendes la sutileza de la frase? te estoy intentando decir que no te voy a dar un puto cigarro GORRON DE MIERDA! -Yo: Ya, lo siento (y sigo andando rapidito por si sigue con la dialéctica, debía ser de la escuela de Sócrates...) Bueno, y así pasó el primer día, pero lo de hoy ha sido la palma. En los veinte minutos que he tardado en tomarme mi café matutino me han pedido un cigarro un vejete (a este si le he dado, se le veía sin un pavo) dos gilipollas de empalmada (a estos que se los de su padre), una yonki, el ludópata de la máquina del bar y dos chavales que no tenían más de dieciseis. Volviendo a casa después de trabajar el punki de la esquina (si, ese cabrón que ameniza las tardes jugando a la PSP en el parque), un tío con cara de esquizofrénico y la loca de mi barrio: Esta es un clásico, va hablando sola y fumando, cuando se le acaba para, se pone en modo GORRONEAR, y le pide un cigarro al primero que pilla. En resumidas cuentas, me han pedido diez cigarros en dos días, de los cuáles he dado uno. Pero, si hechamos cuentas resulta que estos diez MALDITOS GORRONES me hubieran salido por 1,50 Euros! Que no es que sea mucho, es que me jode dárselos a quien no le sale de las narices comprarse sus vicios. Sinceramente, estoy empezando a plantearme muy seriamente responder con un 'son quince centimos' a ver que cara se les queda, porque claro, pedir quince céntimos es de GORRÓN! En fin, ¡qué relajado me he quedado! si se os ocurre alguno anecdótico comentadlo, no os cortéis. ¡SALUDOS! |
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